Salud emocional y bienestar

Muchas personas viven acompañadas… pero se sienten solas

Cuando pensamos en los riesgos para la salud, solemos imaginar enfermedades como la diabetes, la hipertensión o el cáncer. Sin embargo, existe otra condición que cada vez preocupa más a médicos, psicólogos y organismos internacionales: la soledad no deseada.

No se trata simplemente de estar solo. Muchas personas disfrutan de momentos de tranquilidad y los viven con bienestar. La verdadera soledad aparece cuando una persona siente que ha perdido el vínculo con los demás, que no tiene con quién hablar, compartir una preocupación o celebrar una alegría.

Con frecuencia comienza de manera silenciosa: después de la jubilación, la partida de los hijos, la muerte de la pareja o la disminución de las actividades sociales. Poco a poco, el aislamiento se convierte en una rutina que termina afectando tanto la salud emocional como la física.

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¿Qué es la soledad no deseada?

La soledad no deseada es la sensación persistente de falta de compañía, afecto o conexión con otras personas. No depende del número de familiares o amigos que tenga alguien, sino de la calidad de sus relaciones.

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Vivir solo

Una persona puede vivir sola y sentirse plenamente feliz.

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Sentirse solo

Otra puede estar rodeada de personas y experimentar una profunda sensación de vacío.

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¿Por qué representa un riesgo para la salud?

Diversas investigaciones han demostrado que el aislamiento social aumenta el riesgo de desarrollar problemas como:

  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Deterioro cognitivo.
  • Enfermedad de Alzheimer.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Alteraciones del sueño.
  • Disminución de las defensas.
  • Mayor riesgo de mortalidad prematura.

La salud emocional y la salud física están profundamente conectadas.

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Señales de alerta

Vale la pena prestar atención cuando una persona:

  • Ha perdido el interés por reunirse con otras personas.
  • Permanece la mayor parte del tiempo en casa.
  • Dice con frecuencia que “ya no quiere molestar a nadie”.
  • Ha dejado de disfrutar actividades que antes le gustaban.
  • Presenta tristeza persistente.
  • Duerme mal.
  • Tiene poca motivación para cuidarse.

Estas señales no siempre significan una enfermedad, pero sí merecen ser escuchadas.


Acciones que ayudan

¿Qué podemos hacer?

La buena noticia es que la soledad puede prevenirse y, muchas veces, revertirse.

Algunas acciones sencillas pueden marcar una gran diferencia:

Mantener contacto frecuente con familiares y amigos.

Participar en grupos comunitarios o actividades culturales.

Aprender cosas nuevas.

Caminar acompañado.

Practicar algún pasatiempo.

Hacer ejercicio regularmente.

Mantener una rutina diaria.

Buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

En muchas ocasiones, una conversación puede convertirse en el primer paso hacia una mejor salud.

Un mensaje para las familias

No siempre basta con preguntar: “¿Cómo estás?”.

A veces lo más importante es dedicar tiempo para escuchar, visitar, compartir una comida o simplemente hacer sentir a esa persona que sigue siendo importante.


El afecto también es una forma de medicina.

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¿Cuándo buscar ayuda?

Si la tristeza, el aislamiento, la pérdida de interés por la vida o el sentimiento de soledad persisten durante varias semanas, es recomendable consultar con un profesional en psicología.

Pedir ayuda nunca es un signo de debilidad. Es un acto de cuidado y responsabilidad con uno mismo.


En Ciclo Vital creemos

Cuidar la salud también significa cuidar las emociones

Porque una mente tranquila, unas relaciones significativas y una vida con propósito son parte fundamental de un envejecimiento saludable.

En Ciclo Vital no solo cuidamos enfermedades. También acompañamos personas.


Para saber más

Referencias recomendadas

Si deseas profundizar en este tema, te recomendamos algunas de las publicaciones científicas y documentos de referencia que sirvieron como base para la elaboración de este artículo.

  1. Our Epidemic of Loneliness and Isolation.
    Office of the U.S. Surgeon General. Washington, D.C., 2023.
  2. World Health Organization.
    Social isolation and loneliness among older people: advocacy brief.
    Geneva: WHO; 2021.
  3. Holt-Lunstad J, Smith TB, Baker M, Harris T, Stephenson D.
    Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: a meta-analytic review.
    Perspectives on Psychological Science. 2015;10(2):227–237.
  4. Livingston G, Huntley J, Sommerlad A, et al.
    Dementia prevention, intervention and care.
    The Lancet. 2020;396:413–446.
  5. Cacioppo JT, Cacioppo S.
    The growing problem of loneliness.
    The Lancet. 2018;391(10119):426.
  6. National Institute on Aging.
    Loneliness and Social Isolation — Tips for Staying Connected.

Comité Editorial

Centro Ciclo Vital de Educación Preventiva


Dirección científica

Dr. Diego Bedoya González

Médico Cirujano – Universidad de Antioquia

Especialista en Farmacología Vegetal y Terapias Alternativas

Director Científico – Ciclo Vital Medicina Integrativa


Revisión científica en Psicología

Noemí Gaviria Sepúlveda

Psicóloga

Ciclo Vital Medicina Integrativa


Revisión científica en Nutrición

Paula Builes Cortés

Nutricionista Dietista

Ciclo Vital Medicina Integrativa

Fecha de actualización: julio de 2026.

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